Escuchar tu respiración, tus límites, tu energía del día. Practicar no es forzar, es atender. Cuando aprendes a escucharte en la esterilla, esa escucha comienza a acompañarte fuera de ella.
Escuchar tu respiración, tus límites, tu energía del día. Practicar no es forzar, es atender. Cuando aprendes a escucharte en la esterilla, esa escucha comienza a acompañarte fuera de ella.